lunes, 10 de diciembre de 2018

Miedo al rechazo.



El deseo que el otro nos acepte es algo que nos acompaña en muchas de las cosas que hacemos, a veces impide que nos acerquemos a alguien y a veces nos lleva a soportar cosas que no queremos ni creemos conveniente, pero ¿Qué nos lleva a tener miedo al rechazo? En este artículo intentaremos darle claridad a esta duda.


A lo largo de la vida aprendemos a relacionarnos con el otro, desde nuestros cuidadores principales que regularmente son nuestro padre y madre, pasando por primos, hermanos, tíos, abuelos, hasta llegar con completos extraños en la calle. Vamos aprendiendo como comunicarnos con el otro, ser su amiga/o o como conseguir cosas que queremos del otro.

Cuando somos pequeños nos interesan los cuidados básicos (que alguien nos alimente, limpie, tape, etc), al crecer un poco entramos en la etapa que defino “mírame mami”, en donde el niño o la niña desean atención de su cuidador primario. Mientras vamos creciendo y relacionándonos con nuestro entorno, nos damos cuenta que es bonito ser vistos y ser aceptados en el grupo social, además la sociedad nos bombardea de cómo debe ser la cosa, con películas, libros, series, frases, etc. Pero aquí hablaremos de cuando esa aceptación no pasa, cuando los de nuestro entorno nos rechaza. En realidad, el rechazo más catastrófico es el de nuestro cuidador primario, la madre, una madre que por diversas razones no acepta al producto del embarazo y lo rechaza es muy problemático en el desarrollo del individuo, para quienes viven o vivieron esta situación es conveniente ayuda profesional, ya que se alteran todas las áreas del desarrollo (física, emocional, social, aprendizaje, etc). De las partes más difícil a entender es porque ese ser que se supone nos dio vida nos rechaza, lo cual a veces simplemente no tiene respuesta.

Al relacionarnos con otros que no son parte del cuidado primario, el daño es mucho menor, pero la gente llega a vivirlo como catastrófico. Que en la infancia no solo no seamos aceptados por nuestros pares sino que seamos violentados, golpea nuestra confianza y gusto por estar con otros. No obstante, regularmente hay otro inadaptado social con quien estar. Para algunos estar solo no es agradable, y miran de reojo a aquellos con muchos amigos esperando que se caigan en una barranca y se mueran. En general que no seamos sociable tiene que ver con introversión y falta de habilidades sociales, si nota que su hijo o hija tiene dificultades puede acudir con un especialista para ayudarlo a desarrollar estas habilidades, ya que por más que conviva con otras personas sus habilidades lo limitan.

Hasta que finalmente llegamos a la temida adolescencia donde un factor muy importante es la aceptación del grupo de pares. De allí en adelante buscamos pertenecer a un grupo que nos acepte, apruebe y ame. Si somos rechazados y excluidos, no es agradable, pero nada catastrófico.

En la adultez ya no necesitamos ni aceptación, ni aprobación, ni amor. Nos guste o no, el rechazo no nos destruye ni es el daño más grave. Se puede vivir con el rechazo absoluto, incluso de nuestra mascota, no es agradable, pero sobreviviremos. En muy pocos casos ocurre esto, regularmente somos aceptados por alguno y rechazados por otros. Entonces ¿Por qué sentirse tan mal? Porque nos han inculcado que ser aprobados, amados y aceptados es lo más importante en el mundo y si no lo tenemos debemos caer en el foso de la desesperación. Porque aprendemos comportamientos disfuncionales y dañados de la sociedad, además que es más fácil controlarnos si el grupo dicta que debemos hacer y qué no.

Cuando alguien nos gusta y deseamos una relación amorosa, da mucho miedo que nos rechacen, muchos prefieren no intentarlo. Pero si usted no lo intenta entonces ni siquiera tiene posibilidad de conseguirlo. Dese un reconocimiento de al menos haberlo intentado. Tal vez esa vez esta relación no era para usted, pero en una de esa la otra sí.

Como anteriormente lo dije las relaciones sociales conlleva habilidades sociales, amabilidad básica, resolución de conflictos, comunicación, asertividad, inteligencia emocional y deseo de convivir con el otro. En caso de que usted note que en estos rublos usted o, sus hijos o hijas, tengan dificultades, sería bueno acudir con un especialista o al menos hacer una revisión bibliográfica, para saber que es eso.  La manera en que el rechazo puede ser mejor tratado es con autoestima, amarse a sí mismo y darse una palmadita cuando nos rechazan, es una manera de saber que somos una agradable compañía.

Cambiar algo porque alguien nos rechaza es una elección que podemos hacer, pero cuide que eso sea realmente lo que quiere.

El tomar decisiones que nuestros seres significativos parecen inaceptables es difícil, pero vale la pena si con ello somos más felices y plenos.
Psic. Alina Garnica


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