El deseo que el otro nos acepte es algo que nos acompaña en
muchas de las cosas que hacemos, a veces impide que nos acerquemos a alguien y
a veces nos lleva a soportar cosas que no queremos ni creemos conveniente, pero
¿Qué nos lleva a tener miedo al rechazo? En este artículo intentaremos darle
claridad a esta duda.
A lo largo de la vida aprendemos
a relacionarnos con el otro, desde nuestros cuidadores principales que regularmente
son nuestro padre y madre, pasando por primos, hermanos, tíos, abuelos, hasta
llegar con completos extraños en la calle. Vamos aprendiendo como comunicarnos
con el otro, ser su amiga/o o como conseguir cosas que queremos del otro.
Cuando somos pequeños nos
interesan los cuidados básicos (que alguien nos alimente, limpie, tape, etc),
al crecer un poco entramos en la etapa que defino “mírame mami”, en donde el
niño o la niña desean atención de su cuidador primario. Mientras vamos
creciendo y relacionándonos con nuestro entorno, nos damos cuenta que es bonito
ser vistos y ser aceptados en el grupo social, además la sociedad nos bombardea
de cómo debe ser la cosa, con películas, libros, series, frases, etc. Pero aquí
hablaremos de cuando esa aceptación no pasa, cuando los de nuestro entorno nos
rechaza. En realidad, el rechazo más catastrófico es el de nuestro cuidador
primario, la madre, una madre que por diversas razones no acepta al producto
del embarazo y lo rechaza es muy problemático en el desarrollo del individuo,
para quienes viven o vivieron esta situación es conveniente ayuda profesional,
ya que se alteran todas las áreas del desarrollo (física, emocional, social,
aprendizaje, etc). De las partes más difícil a entender es porque ese ser que se
supone nos dio vida nos rechaza, lo cual a veces simplemente no tiene
respuesta.
Al relacionarnos con otros que no
son parte del cuidado primario, el daño es mucho menor, pero la gente llega a
vivirlo como catastrófico. Que en la infancia no solo no seamos aceptados por
nuestros pares sino que seamos violentados, golpea nuestra confianza y gusto
por estar con otros. No obstante, regularmente hay otro inadaptado social con
quien estar. Para algunos estar solo no es agradable, y miran de reojo a
aquellos con muchos amigos esperando que se caigan en una barranca y se mueran.
En general que no seamos sociable tiene que ver con introversión y falta de
habilidades sociales, si nota que su hijo o hija tiene dificultades puede
acudir con un especialista para ayudarlo a desarrollar estas habilidades, ya
que por más que conviva con otras personas sus habilidades lo limitan.
Hasta que finalmente llegamos a
la temida adolescencia donde un factor muy importante es la aceptación del
grupo de pares. De allí en adelante buscamos pertenecer a un grupo que nos
acepte, apruebe y ame. Si somos rechazados y excluidos, no es agradable, pero
nada catastrófico.
En la adultez ya no necesitamos
ni aceptación, ni aprobación, ni amor. Nos guste o no, el rechazo no nos
destruye ni es el daño más grave. Se puede vivir con el rechazo absoluto,
incluso de nuestra mascota, no es agradable, pero sobreviviremos. En muy pocos
casos ocurre esto, regularmente somos aceptados por alguno y rechazados por
otros. Entonces ¿Por qué sentirse tan mal? Porque nos han inculcado que ser
aprobados, amados y aceptados es lo más importante en el mundo y si no lo
tenemos debemos caer en el foso de la desesperación. Porque aprendemos
comportamientos disfuncionales y dañados de la sociedad, además que es más fácil
controlarnos si el grupo dicta que debemos hacer y qué no.
Cuando alguien nos gusta y
deseamos una relación amorosa, da mucho miedo que nos rechacen, muchos
prefieren no intentarlo. Pero si usted no lo intenta entonces ni siquiera tiene
posibilidad de conseguirlo. Dese un reconocimiento de al menos haberlo
intentado. Tal vez esa vez esta relación no era para usted, pero en una de esa
la otra sí.
Como anteriormente lo dije las
relaciones sociales conlleva habilidades sociales, amabilidad básica, resolución
de conflictos, comunicación, asertividad, inteligencia emocional y deseo de
convivir con el otro. En caso de que usted note que en estos rublos usted o,
sus hijos o hijas, tengan dificultades, sería bueno acudir con un especialista
o al menos hacer una revisión bibliográfica, para saber que es eso. La manera en que el rechazo puede ser mejor
tratado es con autoestima, amarse a sí mismo y darse una palmadita cuando nos
rechazan, es una manera de saber que somos una agradable compañía.
Cambiar algo porque alguien nos
rechaza es una elección que podemos hacer, pero cuide que eso sea realmente lo
que quiere.
El tomar decisiones que nuestros
seres significativos parecen inaceptables es difícil, pero vale la pena si con
ello somos más felices y plenos.
Psic. Alina Garnica

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